Inauguramos nuestra categoría de Entrevistas del blog con un perfil excepcional, Pablo Emilio Pérez Mallaína catedrático de la Universidad de Sevilla, especialista en Historia de la navegación y de América, asesor para el diseño de los contenidos, ha navegado en los fondos del Archivo General de Indias para rescatar las historias que se cuentan en primera persona en la exposición permanente del Pabellón de la Navegación.

¿Cómo definiría o explicaría de forma breve su intervención en el Pabellón de la Navegación?
-He sido esta vez, como también fui en la EXPO‘92, el asesor histórico del Pabellón. Se podría decir que mi misión ha consistido en proporcionar los hilos conductores de la exposición y las historias concretas que debían tratarse. Para expresarlo sencillamente: mi misión fue elegir lo que se tenía que contar, para que luego los diseñadores decidieran como debí a contarse y mostrarse al público.
Sevilla fue puerto y puerta de Indias y centro de gestión de su comercio durante más de cien años. Gracias a ello la ciudad conserva un legado patrimonial, histórico, científico, religioso y sentimental. ¿Cree que se pone en valor? ¿Qué se podría hacer para ello?
-Lograr que los habitantes de una ciudad se interesen por su patrimonio y por su historia es una tarea lenta y una responsabilidad de educadores y políticos. Algo que es especialmente difícil en una época en la que las humanidades no están de moda y donde las tecnologías son las reinas. Pero también el ciudadano de a pie tiene su parte de culpa. A casi todo el mundo le gusta alardear de los monumentos y la belleza del lugar en que vive, pero pocos hacen el esfuerzo de conocerlos y conservarlos. Los sevillanos, y yo lo soy, muchas veces pecamos de contentarnos con recrearnos en la Semana Santa y divertirnos en la Feria y el Rocío y con ello consideramos que nuestra aportación a la cultura de la ciudad ya está cumplida.
¿Qué supone el Archivo de Indias para el Pabellón de la Navegación?
-Mi intervención principal como asesor histórico del Pabellón ha consistido en poner la experiencia de 35 años como investigador en el Archivo General de Indias al servicio del Pabellón. En los documentos del archivo se pueden encontrar historias de las miles de personas que cruzaron los océanos; unas heroicas, otras dramáticas, y, por que no decirlo, algunas cómicas. Contar estas historias de un modo claro, pero sin que pierdan fuerza dramática e ilustrarlas con imágenes de la época ha sido uno de mis principales cometidos.
¿Qué cuentan las historias reales, extraídas del Archivo de Indias que están en el Pabellón?
-Nos hablan de que era lo que impulsaba a la gente a realizar unos viajes tan peligrosos. Algunos eran ciegos que pedían limosna y querían ir a las Indias donde abundaba la plata y la gente era más rumbosa. Otras nos hablan de niños huérfanos que no tenían más remedio que dedicarse a ser marineros para salir de la pobreza y el desamparo. También se cuenta la dureza del viaje, donde las tensiones hacían saltar chispas (¡y cuchilladas!) entre viejos camaradas. También, cómo no, relataremos los feroces ataques de corsarios o los terribles naufragios. Pero no todo va a ser contar malos momentos. También había lugar en las travesías para escuchar canciones, leer libros, pescar o simplemente contemplar una noche clara y tranquila en medio del océano…todas esas historias serán relatadas por sus protagonistas a través de los testimonios que dejaron en los documentos del Archivo de Indias.





